El término 'superalimento' no tiene ninguna definición científica ni regulación oficial. Es un concepto de marketing que se aplica a alimentos que se perciben como extraordinariamente saludables o con propiedades casi mágicas. Sin embargo, algunos de los alimentos que se etiquetan así sí tienen evidencia sólida detrás. El truco está en saber cuáles.
Los asesores de nutrición advierten contra la visión de que un solo alimento puede compensar una dieta desequilibrada. Ningún superalimento hace eso. Pero sí hay alimentos con una densidad nutricional excepcional que merece la pena incluir en la dieta habitual.
La cúrcuma se vende como potente antiinflamatorio, pero su biodisponibilidad en el organismo es muy baja sin pimienta negra (piperina) y en cantidades culinarias normales. Las semillas de chía son nutritivas pero no aportan nada que no den otras semillas de precio mucho menor. El açaí es básicamente un arándano tropical caro.
La ciencia de la nutrición es clara: no existe ningún alimento milagroso ni ningún defecto que no se pueda compensar con variedad y equilibrio. Una dieta rica en vegetales frescos, proteína de calidad, grasas saludables y poca cantidad de ultraprocesados supera en resultados a cualquier superalimento de moda.
Antes de gastar en suplementos o ingredientes exóticos, consulta con un asesor de nutrición si tu dieta actual cubre tus necesidades básicas. A menudo la solución más eficaz es más simple y barata de lo que parece.
Blog de Salud Adeslas
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